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17 junio 2008

Desde mi ventana

En Santa Cruz,
Un rebaño de autos
Pasta la mañana
Las aves imitan
El canto de los Ipod
Y los claxon graznan
Infames melodías
Una ardilla cruza el cielo
De la avenida, oculta
Entre cables de alumbrado
El viento barre las hojas
Que manchan el paisaje
Y la hierba del otoño me recuerda...
Que aún sigo aquí

'tamare.

09 junio 2008

Colores

-Oye, ¿te has cuadrado por la esquina o en la mañana saludé a un extraño? -me dice Susana.
-Ah, fuistes tú -respondo.
-Sí, pues, y tú ni caso. ¡Sobrado! -se ríe.
-Na' que ver. Lo que pasa es que en esa zona se cuadran todos los autos de Santander y pensé que estaban confundiendo mi auto con otro parecido, y que la chica que me pasaba la voz me confundía con alguien más; así que solo atiné a reírme y quitarme -le digo, obviando comentarle que mientras caminaba hacia la oficina pensé que podía haberme vacilado un rato saludando a la flaquita desconocida de manera muy efusiva, con la mejor sonrisa que encontrara en mis bolsillos, dándole a entender que no tenía la más remota idea de quien era, pero que le agradecía el gesto deseándole un buen día. Claro que después de pensarlo un rato dije naaaa', no vaya ser que me la cruce más tarde en la cafetería y le diga a sus amigas: ahí va el loco del parqueo... y que roche, pues.
-Oye, bacán tu carro rojo, ah -me dice mientras se marcha. No me da tiempo de responderle.
Me quedo pensando. O ambos hemos saludado extraños que se nos parecen o yo soy medio daltónico... porque mi auto, que sepa, es gris. Quizás eso explique en parte porque, en ocasiones, sólo veo grises donde los demás creen ver colores... aunque no explicaría porque suelo ver colores donde otros ven solo gris.

04 junio 2008

Kid

Mi bólido está puerco, sólo le falta decir ¡oink!. Camina mugriento bajo el sol y la lluvia de la avenida el Golf buscando confundirse entre la gente. El agua intenta acariciar su triste cutis, pero es inútil. A Kid lo cubre una férrea costra de polvo protector -como él suele llamarla-. Kid detesta el agua, detesta que lo limpie, detesta que lo limpien. Dice sentirse manoseado y ultrajado: a mi me llega. Yo me hago el loco y lo mando a lavar con Marisol. Prefiero que una mujer se encargue del trabajo sucio. Ella hace su mejor esfuerzo, pero no hay peeling ni pulidor que pueda componer su descolorida fachada -me ha dicho-. Kid tiene el rostro manchado, tiene vitilego, tiene psoriasis, tiene vergüenza. El resto de autos lo observa con desconfianza, algunos lo señalan con la llanta y ríen, otros lo observan de reojo y guardan su distancia, no vaya ser que Kid sea un resentido social y los ataque por su buena suerte, por su gesto adusto, por lucir ese juego de aros niquelados que tantos otros desean. Kid quiere ir al salón de belleza, es un dandi y no lo culpo, es algo innato a su especie. Quiere lucir como nuevo porque se siente nuevo. Yo le he dicho que eso no es posible, no porque su sentir no pueda no ser auténtico, sino porque los autos no sienten: los autos no tienen alma -le he dicho-. El me queda mirando, parece pensarlo, duda... ¡existe!... pero intuye que eso no ha de ser suficiente, que quizás le falta algo que los demás tampoco tienen... aunque no sabe qué es.

14 junio 2007

Somnolencia

Tengo sueño, las pastillas me dan sueño, y el trabajo también; como la metafísica insondable de tus discursos que retumban mi cabeza igual que mil moscarrones batiendo sus alas a la vez.

Hace frío, me amodorro en los vapores de tu quintaesencia indefinida. Llenas mis pulmones y mis extensiones no colmadas. Un papel me separa de ti. Sonries.

He descubierto que aún puedo cantar con la voz impostada. Pasa una chica bonita, me sonríe. La vida es bella y tengo sueño.

Recojo mis pasos y los tuyos. Mis huellas van tras de ti. Es fácil seguir tu rastro de girasoles recién florecidos persiguiendo tu incesante taconeo.

Cierro los ojos, me echo a dormir.

22 marzo 2007

Confesiones de marzo

No hay sunset sin ti,
solo un sol desdibujado y
un reguero de estrellas
descargando
el firmamento.

Música sin ritmo,
compases sin cadencia,
silencio omnipresente
y tu ausencia.

Un dia sin ti no es menos dia,
es otra cosa.
Un reflejo parmenideano,
sustancia segunda sin esencia que evocar
es algo ineluctable,
es no ser,
es no estar.




06 febrero 2007

Cienciano Campeón


Viernes 19 de diciembre de 2003, cayendo la tarde. Increíble, no hay taxis vacíos en la calle, todos vienen cargados de pasajeros, todos quieren ver la final del Sudamericano: Cienciano-River. Los taxistas se dan el lujo de chotear gente y escoger la carrera que más les convenga, no pueden creerlo ni yo tampoco. Cada parada de taxi en la Av. Arequipa es una trápala de gente disputándose un lugar en el auto. Tuve que tomar mi combi nomás, caballero. No sabía que el pasaje estaba S/. 1.20, hacía mucho que no abordaba un colectivo, sentí el viaje interminable y la trayectoria dilatoria en exceso. Llegué a casa para el segundo tiempo (10 minutos), así que pude ver las expulsiones de La Rosa y García, la primera por gusto y, la segunda, también, como diría el Chavo. Y es que ese árbitro uruguayo fue un auténtico jijunagranputa. Igual, anotamos con 10 hombres en la cancha y terminamos jugando con 9. Un golazo de Postal el de Lugo: tiro libro, disparo a media altura, lado derecho de la barrera argentina, inalcanzable. Arequipa estalló a los 78 minutos del encuentro y al ver estás imágenes desearía que la euforia continúe hasta ahora. ¿Cuándo volveremos a ver un equipo peruano jugando así?

13 octubre 2006

Reminiscencia

El otro día te soñé y no me acuerdo...
no recuerdo qué estabas haciendo por ahi, digo
tampoco recuerdo qué vestías ni el color de tus labios
sólo tu silueta dibujada contra el viento
y el eco de tus pasos alejándose

20 setiembre 2006

Y qué si...

Y qué si al despertar una mañana, todas las autopistas y calles del mundo hubiesen sido bloqueadas, el tránsito desviado y todos los carros del mundo tuviesen que pasar por la puerta de mi casa. Ir a la escuela sería un infierno, papá no podría sacar su auto del garaje y gritaría groserías a todos los conductores parqueados a su espalda: chinos, árabes, rusos, irakies y africanos; todos mirarían consternados a mi papá, seguro no entenderían lo que les dice. El policia de tránsito estaría desconcertado, creo que nunca antes habria visto una cola tan larga de vehículos en el vecindario, todos tocando sus bocinas para que les cedan el paso, preocupados porque van a llegar tarde a sus trabajos, y mi papá gritándoles que avancen para poder sacar el carro de la cochera, y yo que voy a llegar tarde a la escuela y me imagino a mi maestra regañándome por ello...