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10 marzo 2009

Sobre unos poemas de don Jorge

El silencio no puede seguir siendo mi lenguaje, aunque siempre me acompañe; como tu sombra caminando por mi cuarto, como tu silueta tendida junto a mí, la luna llena te recuerda y me hace recordarte. Pero qué va, tu voz fue sólo el eco de unas flores. No estás aquí y afuera llueven gotas de tus besos, de labios mojados a mediados de febrero, de pupilas dilatadas como el timbre de tu voz.

Me despido de unos ángeles sin decir sus nombres. No los recuerdo y ya tuve suficiente de su ambrosía. De sus preguntas sin respuesta, de sus secretos imposibles de guardar. Un gesto puede rehacerlo todo, me han dicho y quiero creerles. Entonces juego a esperar tu rostro dibujarse en mi ventana, lejos de este lugar y de su tiempo. La niebla se congela en tus pupilas y vuelvo a encontrarte en una estación cuyo nombre no recuerdo. Decido no pronunciar las palabras que jamás se sucedieron. Decido regresar sobre mis pasos y contenerlas en silencio. Decido deshacer todo lo dicho y todo lo hecho. Decido desatar este nudo que siempre me conduce a ti y a nada.

Decido tu olvido.

29 junio 2008

Momentos




I

Callas…
Algo me dices.
El tiempo se curva
en tu silencio, vorágine.
Atrapa tu voz
Y la luz busca refugio
en la palabra
que no hiere.

II

Yo conozco de ti
el verbo esquivo.
La manera traviesa
que tus besos,
tienen de la mar
(ese perfecto vaivén)

Tú conoces de mí
eco y sombra.
Luz difusa de silencio
que ata al verbo,
sin destello,
ni nostalgia.

Por eso digo, corazón,
que te amé sin reserva
y con el alma;
no con la razón.

III

Disculparás, mi ángel,
si la noche, del silencio,
no supo guardarte
la palabra esquiva;
el verbo sereno,
de la lluvia de mayo.

Pero el temblor
de tus cantos cerezos,
la luz que acompaña
a sus estaciones (todas)
La manera traviesa
que tus besos
tienen de la mar
-te lo he dicho-
Te suelen delatar.



Imágen: José Antonio Bao

06 junio 2008

A ti que andas buscando

El canto del alba
te dará la respuesta
belleza nictálope
No la noche
ni la luna
ni la estrella
ni la mar
Sólo la mañana
silenciosa
Como la arena
que te sueña
A través de la lluvia
Del tiempo
De tu andar

28 mayo 2008

No hay momento perfecto

Cuando el momento pierde su sentido
todo deja de ser importante,
hasta el crepúsculo de esa voz
que nos cubría del sol de la tarde
y llenaba sus silencios
amargos, como la noche
sin estrellas, de sonrisas.
Un jardín se descuelga
de la copa de un árbol
Ven -me dice.
Acuéstate conmigo
beberemos y cantaremos
historias imposibles
hasta olvidar nuestros nombres
Que la memoria de los árboles
y las nubes, sean una
con nosotros, aprenderemos
su lenguaje secreto
y escribiremos nuestros alias
en el vuelo de las garzas
Podremos ser felices.

23 marzo 2008

Un año y medio después

Y esto lo escribí uno de esos otoños en primavera que vale la pena redimir...

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos
He vivido tanto que ya no puedo regresar
He sentido el frío más intenso de mi vida
He tocado el cielo y aún no aprendo a caminar

Te he buscado entre las sombras
he dibujado tu rostro en mi imaginación
te he soñado vestida de mil formas
y te he desvestido en más de una ocasión

Comí de tus manos y lo hice sin engaños
porque te quiero, porque te amo
porque a veces te odio y luego te extraño
porque no te tengo y no te hallo
porque no te siento y lo siento
porque estoy y no soy lo que quiero
sino tan solo lo que puedo ser
porque siento que no vivo y tan solo sobrevivo
a este absurdo estar sin ser
que es la vida
y su capricho.

Octubre, 1996

21 marzo 2008

Escrito a solas

Esto lo escribí hace algunos años y en su momento me gustó lo suficiente como para adecuar el primer verso al coro de una canción que nunca llegué a grabar: Sandra.

¿Quieres saber tú de mi vida,

oír de mis penas y alegrías?
¿Quieres saber tú de mis pasos,
de mis aciertos y fracasos?
¿Quieres saber de mis temores,
de mi soledad, de mis amores?

¿Quieres saber tú de mi vida?
Pues mi vida es un erial
un agujero lóbrego y profundo
bajo un mar de soledad

Soy la suerte de un soldado
que camina entre la niebla
Un fantasma enmascarado
El ocaso de una estrella

Soy un rayo de luz
que se pierde entre tus sombras
Un hombre encarcelado
asfixiándose en su tundra

Soy lo que soy
soy lo que espero
y así como el silencio
soy algo pasajero

Soy el eco de tus pasos
soy la huella del rocío
soy lo que soy
soy lo que escribo

Junio, 1995

12 marzo 2008

Cade la pioggia



Algún día, amor
cuando el tiempo deje de ser
entenderás que no fuiste tú, ni fui yo
ni siquiera que fuimos los dos
quienes armamos este enredo
que tu dios, que también fue el mío
estuvo jugando con nosotros
sólo eso
y la lluvia
y nada más