17 diciembre 2008

Liria

¿Recuerdas cuando éramos niños y la oscuridad era lo único que nos cautivaba? Tú encerraste al sol en tu mirada para que su brillo no me cegase y lo alejaste. ¿Recuerdas la fiesta en que me odiaste? Sí, lo sé, fui un bobo, querida. Aún recuerdo tus llamadas trasnochadas:
-¡Eres un huevón! –me decías- ¡por qué tuviste que hacer eso! -y yo, no sé.
El tiempo nunca jugó justo con nosotros, mi dulce Liria. O quizás lo hizo, pero estábamos tan acostumbrados a la noche que no supimos reconocer sus señales en medio del día. Ahora que estás del otro lado del océano, lo siento.
Extraño tus vuelos nocturnos al ras del suelo, pues aunque alas tenías, solías marearte en las alturas. Y ahora que has plegado tus alas en el cielo, ahora que te sabes sin límites y no alcanzo a distinguir tu aleteo en el horizonte, se hace más grande mi nostalgia.

Nostalgia, quizás sea eso lo más grande que tenemos, quizás sea lo único capaz de hacerle contrapeso a nuestros sueños, mi querida Liria. Pues hay nostalgias que se llaman sueños y sueños salpicados de nostalgia, como aves perdidas en medio de la noche y lechuzas confundidas en medio de la tarde. Aunque pocas, como tú, se saben admiradas bajo el brillo de esa estrella medianera, aquella luz que supiste guardarme tras tus ojos para que atardeciera siempre en tu mirada.

16 diciembre 2008

Mariella

Ella nunca traicionó su palabra. Tomó su varita mágica y se desvaneció en el aire. Instantes antes me había pedido que le tomara una fotografía, después me había dicho al oído: Esta imagen prueba que existo; esta noche, al menos, existo. No sé mañana, pero esta noche soy. No lo que quiero, ni lo que espero, ni siquiera lo que quieres de mí. Esta noche simplemente SOY.
He decidido dejar atrás este mundo intoxicado No fumaré más de esos cigarrillos sin filtro que ustedes suelen lanzar. No beberé más alcohol. No viviré más la noche mientras ésta acorte mis días. Porque no. Porque la noche agota mis recuerdos y sin estos pierdo lucidez… aquella facultad que necesito para poder sobrevivir.
La noche me envejece, ¿sabes?… y no de esa manera, sino de otra; aquella más profunda que también te hace partir.
Adios.

06 diciembre 2008

Angelitos empantanados

Me encontré un ángel (otro).

03 diciembre 2008

Plug'n'play


Domingo por la tarde en casa de Alberto. Mientras conectamos los equipos, abrimos un par de cervezas... como para ir calentando. Ricardo marca el tiempo y arranca, lo seguimos sin pensarlo. La música tiene su propio lenguaje, casi nunca decidimos qué vamos a tocar, simplemente tocamos y las cosas van saliendo. Este pasaje me gusta porque es clásico: un inicio algo desordenado, cada quien va probando sus notas, se experimenta, se equivoca, y la música va saliendo.
Guitarra: Alberto, Bajo: Véler, Batería: Ricardo.
Nota: Alberto me dijo hace un tiempo que porque había elegido esta pista horrorosa si tenemos varias buenas. Pucha, no sé, simplemente me gustó el ambiente de ensayo, prueba y error que transmitia, más que la calidad musical. Para la próxima...